viernes, 17 de mayo de 2013

Capítulo 25- Al costado del camino




Mientras tomaba los mates que terminó de preparar casi sin hablar, su mamá notó que estaba un poco rara.
-“¿Qué te pasa? ¿Te duele algo?”
-“Nada, me siento un poco cansada. A lo mejor, me estoy por engripar, con el tiempo así.”
-“Cuidate, porque siempre que te agarra, tarda en dejarte.”
-“Sí, ma.”
La realidad era que no sentía nada. Eso la sorprendió desde el primer instante, y desde que le dijo a Joel que no se preocupara, que ella estaría bien y entendía todo. No tuvo ganas de quedarse tirada en la cama, pensando en por qué a ella, no tuvo ganas de reprocharse ni ganas de romper cosas por bronca y enojo. No sintió la necesidad de llamar a nadie, a ninguna de sus amigas. Era como si ella estuviera flotando en una burbuja donde no existía la ley de gravedad. Era muy raro en ella, definitivamente, para que su mamá le preguntara el por qué estaba así. Deseaba muy en su interior que no le preguntara por Joel, que no hiciera referencia al tema, porque no preparó de antemano una respuesta para darle, ni sabía cómo iba a reaccionar cuando le hiciera acordar de él. Le hablaba del clima, de la humedad, de que tenía un parcial esa semana, de cualquier cosa con tal de que no lo mencionara. Pero, lo hizo, le preguntó por él.
-“¿Cómo te fue con Joel?” le dijo mirándola a los ojos, y tomando un sorbo de mate.
-“Bien. ¿Querés tortas fritas? Estaba pensando en hacerlas.”
-“Sí. Creo que no hay harina, te voy a buscar al almacén.”
-“Bueno, yo mientras preparo las demás cosas,”
Logró evadir con satisfacción la cuestión, pero sabía que su mamá se dio cuenta de eso, de que no quería hablar del tema. Era mejor no insistir, pueden ser cosas de parejas jóvenes, habría pensado su mamá. Sofía se predispuso a hacer las tortas fritas prometidas, en parte también porque tenía antojo de ellas. Cuando terminó de amasar, le llegó un mensaje al celular. Era su amiga, preguntándole qué pasó, y porque tendría que esperar hasta al día siguiente para saberlo. Prefirió terminar de fritar la masa y luego contestar, para hacerlo más tranquila y alejada de su mamá.
Le tomó unos minutos decidir lo que le iba a decir a Monserrat. No supo si contarle un poco en ese momento, o decirle que lo haría cuando la vea personalmente. En ese momento, de verdad sintió la necesidad de tenerla cerca. Pero, tomó la decisión de hablarlo cuando se junten en la facultad al día siguiente. Lejos de tener un poco de comprensión, y conociendo el carácter de su amiga, supo que le llegaría un texto un poco reñidor. “¿Qué te hizo? ¿O qué pasó? Bueno, está bien, contame mañana. Descansá.” La pregunta de “qué te hizo” le dio a entender a Sofía que tendría que prepararse para escuchar más verdades sobre Joel. Era muy sabido, inclusive por él, que no caía bien su existencia en Monserrat.
Acordaron encontrarse una hora antes de la clase en el bar de la Facultad. Café para Monse, un matecocido para Sofía, y medialunas para las dos en común. Estaban tranquilas, a pesar de tener un examen en esos días. Monserrat no emitió palabras, siempre fue así cuando alguien le estaba por contar algo, no preguntaba ni insistía. Miraba fijamente a los ojos de Sofía, ella la miró también. Y comenzó a hablar después de tomar media taza de la infusión y dos medialunas.
-“Salimos a pasear por ahí, por el barrio de él. Después de un rato tirados en el pasto, me dijo que me tenía que decir algo importante. Y bueno, me dijo que ya no podíamos seguir con esto. Que sería mejor dejarlo acá. Y eso.”
-“¿Por qué salió con eso ahora?”
-“No sé. Él es así. Es muy inestable emocionalmente. Hubo momentos en que yo entendí que estaba todo bien, y después resulta que me sale con eso. Siento más que nunca que no sabe lo que quiere, más allá de que me metí en la boca del lobo.”
-“Menos mal que lo dijiste vos, eh.”
-“Sí, ya sé. Que por qué no te hice caso, por qué seguí con eso, etc etc.”
-“¡Y sí! Si era para burlarse de vos que seguía con eso. Yo te dije, tenías que terminar con esto hace rato.” Después de un rato de silencio, Monse observa que Sofía quedó callada, sin refutar el reproche. “Vos, ¿cómo estás?”
-“Tranquila, por ahora. No sé. Es raro en mí. Pero, no tuve ataques de nervios, o ganas de llorar. Me hace bien hablar con vos.”
-“Qué bueno, pero que me digas eso, no quita que tengas gran culpa en cómo terminó todo.”
-“¿Por qué gran culpa? Un gran porcentaje, puede ser, pero no toda.  Vos sabés mejor que nadie cómo se comportaba conmigo, cómo me trataba, todo eso. No hice una historia de la nada, sólo del aire. Lo hice de señales que creí que eran verdad.”
-“Ya sé, lo hablamos mucho. Pero, él te dejó muy en claro eso, y como vio que estabas en su mano, decidió manipularte. Y acá tenés el resultado.”
-“Y bueno…” dijo Sofía seguido de un suspiro. Ya se había terminado su matecocido, y quedaban cinco minutos para que empiece la clase. Seguían en el bar. “Ya sabés que no soy inteligente en éstas cosas y mucho menos con Joel.”
-“Lo sé. Pero, si te das cuenta, nunca fue coherente con lo que dijo. Que sí, pero no. ¿Entendés?”
-“Sí, qué sé yo… igual, eso mucho no importa ahora.”
-“¿Te volvió a hablar?”
-“No.”
-“Ay, ay… y bueno, ¿ves? Se terminó definitivamente ¿no?” dijo con una mirada penetrante hacia Sofía.
-“Sí, obvio. Se terminó.” Dejó caer las palabras, como quien se rinde ante algo que ya no tiene otro remedio, ni escapatoria, ni posibilidad de seguir. Miró el reloj, juntó las cosas y antes de levantarse le dijo a Monse. “Gracias por escucharme. La próxima, trataré de prestarte atención.”
-“No me agradezcas nada. Y espero que así sea.”
Agarraron sus bolsos y se fueron al aula donde tendrían la clase de los lunes. Sofía confiaba plenamente en su amiga, siempre con la cuota justa de razón y lógica. Cosas que a ella le faltaban en cantidad. Y más, si se trataba de Joel. Ese sol que terminó por quemarle el corazón por completo.
Ese día, a Sofía le fue imposible concentrarse en la clase. Casi ni tomó apuntes en su cuaderno, porque en su cabeza pasaban otras cosas. Miles de situaciones que le dejaron en claro la posibilidad de centrarse en un solo camino. Seguir aunque no supiera cómo.

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