lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 33- ¿Volvió la magia?




Desde el momento en que Sofía decidió aceptar de nuevo a Joel en su vida, se mostraba superada. No volvió a mostrar el más leve signo de cariño hacia él, pero sin embargo salían juntos casi cada fin de semana. En el fondo, ella tapaba lo que en realidad seguía sintiendo y negaba. Creía que si convencía a los demás de que Joel ya no le importaba, se convencería a sí misma tarde o temprano. Monserrat no sabía nada en ese momento, pero pasado dos meses, sospechó algo cuando su amiga no quiso decirle con quién saldría ese sábado. 
-No es nadie que conozcas, no importa- decía Sofía, intentando convencer a su amiga que no preguntara más, pero a su vez queriendo decirle la verdad, que Joel la buscó aquel día, y que logró su objetivo. Que en realidad, ella ya no sufría, sino que se divertía en las salidas con él.
Iban a cenar, a pasear por algún parque, hacían picnics, sino iban a los juegos o al cine en el shopping. Todo como si fuesen una pareja, esa que Sofía siempre quiso ser con él. No rondaban los “te quiero”, ni tampoco las palabras dulces y melosas que solían decirse anteriormente. Más de una noche la luna fue testigo absoluta y privilegiada de lo que pasaba entre ellos. Parecían amigos de toda la vida. No existía el reproche de Sofía a Joel, ni los lamentos ni los reclamos, ni mucho menos los recuerdos. No había un “te acordás de…” ¿Para qué? Si era todo como si se volviese a empezar, como si aceptaran borrar todo lo anterior y sentirse desconocidos. Eso le convenía a Joel, y lo peor de todo es que Sofía aceptó esa condición implícita en la propuesta de aquel día en el bar. Inconscientemente, supo que el único que salía ganando en toda esta historia sería él. Pero siguió con el juego. ¿Qué pretendía ella con eso? No se sabe. Quizá su mente recordó todo lo que una vez quiso vivir junto a Joel. Ahora era la oportunidad, era el momento. Sofía estaba contenta, no volvió a llorar, se la veía radiante. Y ni hablar de Joel, no cambió la irreverencia, la frialdad, el cinismo, la falsedad, la poca importancia hacia los demás, el egoísmo en sus acciones que lo caracterizó siempre, pero que Sofía no vio por estar enamorada. Se volvió a entregar a él de una manera casi igual a aquellos días de dulzura inocente, pero con la diferencia de que ella era consiente que él no lo quería.
-Dale, decime quién es, o aunque sea cómo se llama- casi suplicaba Monse.
-Pero nena, no tiene importancia quién es, voy a salir con él y estoy contenta
-Pero quiero conocerlo
-Después Monse, ahora no, claro
-No, no… pero, decime cómo se llama
-José- dijo Sofía para calmar las ansias de su amiga que estaba preguntona esa noche. De fondo, en la radio se escuchaba un tema de La oreja de Van Gogh con Abel Pintos: “Deseo de cosas imposibles”. Sofía miró el parlante… me callo porque es más cómodo engañarse ♫♪… Parecía que la radio sabía de sus actos y le dedicaba una canción. Siguió maquillándose, mientras Monse acomodaba la mesa en la que habían tomado mate.
-Bueno, cuídate amiga… Y no dejes que te traten como te trataba aquel desalmado innombrable- sin saberlo Monserrat había dado en medio de la herida de Sofía. Se miraron de golpe y fue en ese momento en que su amiga sintió más desconfianza que antes cuando no quería revelar el nombre del galán con el que saldría.
Eran las ocho de una noche abrileña bastante fresca. Joel la esperaría en el bar de siempre, para cenar y después ir al cine. Sofía salió, y en el portón se despidió de su amiga que se tenía que ir para el lado opuesto. Pero Monse, decidió seguir a Sofía, sin que se diera cuenta. Su amiga tomó un colectivo y ella un remis. Supuso el lugar en donde iría, así que fue directamente a ese bar. Llegó antes que Sofía. Desde la vereda trató de buscar a Joel. No lo encontró. Hasta que Sofía llegó, se acercó a un joven que estaba cerca de la puerta del lugar, tenía la cara cubierta con un pañuelo y un gorro de lana. Cuando se lo sacó, Monse pudo ver que era Joel, y estaba abrazando a su amiga. Se sintió decepcionada. Volvió a su casa pensando en por qué su amiga volvió con él, y por qué no se lo quiso decir. Estaba triste, pero recordó que Sofía desde hace un tiempo se mostraba contenta y feliz, y eso la reconfortó un poco, aunque no le sacó el gusto amargo que le quedó.
Al día siguiente pensó en encarar a Sofía. Por eso, la invitó para la hora de la merienda.
-Sofi, ¿por qué volviste con Joel?- Sofía estaba de espaldas, y cuando Monse tiró esa pregunta decidida, se dio vuelta repentinamente y miró fijo a su amiga.
-¿Qué estás diciendo Monse? No volví con…
-No me mientas. Yo sé que volviste con él
-A ver, ¿y quién te lo dijo?
-Vos. Te pusiste nerviosa cuando te pregunté el nombre, y después te seguí y descubrí que te ibas a ver con ese pibe
-Pará, pará, ¿cómo que me seguiste? ¿Ahora sos detective?
-No me cambiés de tema, Sofi. Volviste con él ¿no?
-No… no somos pareja… no somos nada, como antes, que tampoco éramos algo
-Pero ¿por qué volviste?
-Porque no le vi nada de malo
-¿Cómo que no? No te das cuenta que él te manipula, que te tiene comiendo de su mano
-No es así, Monse. Yo sé, esta vez, que no tengo chance alguna de estar con él seriamente
-Y por eso te dejás manejar. Porque como no lo podés tener de novio, lo tenés de amante
-¡Monserrat!... ¿Me invitaste para echarme en cara todo esto?
-Sí, pero porque quiero que te des cuenta que ni como amigo, ni como conocido te conviene tenerlo cerca. Te va a lastimar sea como sea, porque así es él, porque así es su esencia, no sabe vivir de otra manera que no sea lastimando al que lo quiere. Aléjate de él, por favor Sofi
-Mirá, soy consiente de que él no se portó bien conmigo…
-Entonces, ¿por qué le permitís que te vea?
-Porque me siento bien así. Ya me olvidé de eso tan fuerte que sentía por él
-No te creo. Eso no se olvida de un día para el otro. O te olvidás que te dijo que te amaba y al otro día te dijo que no
-Jamás me voy a olvidar de esa canallada que me hizo, ni de ninguna… Ya te dije Monse, y terminemos este tema acá, me siento bien así, me siento capaz de llevar esto tranquilamente
-Ay nena… Cortá esto lo antes posible
-Cortá vos con este tema
El clima quedó tenso en el lugar. Por unos minutos quedaron calladas. Cuando Monserrat le ofreció ver una película, Sofía aceptó. Entonces terminaron la tarde viendo las películas en dvd que había en la casa.

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